Libro: llegando a los 40 . CAP I : El Camino


Capítulo I

El Camino

Empecé a caminar todo los días, gracias a un susto que me empujó, una inyección de realidad me inundó esa noche. 
Me vi la pierna izquierda y estaba muy mal. Hace tiempo estaba maso pero no tanto… 
Entre el embarazo, las innumerables hupas, la edad y la falta de ejercicio, me habían llevado a que mis piernas me inspiraran el recuerdo, del libro “Las venas abiertas de América Latina”.

Tenía varices y esa noche entre varios bultos ya antiguos, surgió uno nuevo más duro y firme, fue tremendo y mi pulsión de vida se activó! 

El miedo me atravesó de los pies a la cabeza y un impacto chocó mi corazón y me lo quebró. Sentí miedo y pena por mi y mirándome en el espejo reconocí que esto, no se iba a ir por arte de magia o a fuerza del milagro y vaya que creo en él. Quizás el milagro eran las varices y todo el proceso que me empujarían a hacer.

Esa noche un segundo después, ese miedo se empezaba a derretir, como de un color azul. Pintura derramandose desde mi cintura hasta mis pies y extendiéndose a mi alrededor y hacia abajo. 
De repente en su lugar, volvería una inyección de valor que me miro a los ojos y me vi diciéndome frente al espejo de mi cuarto,  “este es el momento en que tengo que encarar esto, es ahora. Dios no me va a sanar así” y chasquee los dedos.

Cuando empezó el año 2021 yo me dije, “este es el año de sanar mi cuerpo”, había entrado en el insight de volver a mirarme y entender lo que Da me estaba diciendo… me estaba empujando y me decía algo así como “está en el Plan, confía en la vida”.

Esa noche dormí asustada y tranquila, mi interior decía todo está bien! Y yo le creía. El Amor siempre me salvo y doy gracias por eso. 
Dios es un Genio de la lámpara de Aladino! 

A la mañana siguiente empecé a caminar, me desperté a las 6am, medité 30 minutos y salí. Tengo el privilegio de vivir frente a un río, así que camine mirándolo ida y vuelta. 

Al principio las caminatas terminaban en una meditación mirando el mar, las aves, el cielo y escuchando música para conectar. Esta era mi parte favorita de la rutina.

En las caminatas estaba triste, y mis pensamientos irrumpían mientras intentaba escuchar la radio. No paraban con sus discursos de no perdón y ataque, mientras mi alma como en un ring y con una voz firme rectificaba mis pensamientos y me mostraba el Amor y la manera de elegirlo, más allá de las circunstancias! 

Iosh me movía el corazón diciéndome “ persistí en el Amor” 

No voy a negar que por momentos me era difícil, pero estaba dispuesta a ver y a dejar que la bondad en mi, ganase. No por ego y ser la buena (aunque más tarde me vi a mi misma, en esa postura y sentí vergüenza de mi, a la vez que me perdone, porque posta que fue sin querer, no me daba cuenta, no lo veía y hasta me alegre de ahora poder verlo y laburar adentro, para intentar no repetir más esa historia, que no me pertenecía) 

Cuando era una niña de 8 años, me prometí a mi misma, que nunca me olvidaría de ser niña, refiriéndome a la esencia y que me mantendría viva! 

Más adelante las caminatas se infectaron de audio libros, y por arte de magia YouTube me sugirió el primero El libro de Oro y me dije… por qué no? Voy a escucharlo! Y cuando lo termine me apareció otro Confesiones de San Agustín.

Me daba cuenta de que Dios, me hablaba a través de estos textos y me pedía lo que escuchara, que colaborara con él, que me ayudara a mi misma. 

Las caminatas se transformaron en el Pan de cada día, mi cuerpo ya me las pedía y mi alma se regocijaba. El amanecer es duro en invierno, pero templaba mi carácter y me demostraba mi fuerza de voluntad. 

Luego las caminatas ya no tenían ruidos ni parlamentos de pensamientos, era feliz sólo escuchando y aprendiendo. Comencé a saludar a las aves, al cielo, al río. Me saludaba con los pescadores y hasta juntaba tanzas y anzuelos. Un día un pescador me permitió devolver al mar una anguila y salvarla. Llore y le agradecí el gesto!


El camino me estaba cambiando, el caminar el camino me estaba sanado, el perseverar me estaba permitiendo más ser yo! 

Me di cuenta que algunos yos, no eran yo y empecé a liberarme de estos yos, para caminar hasta encontrarme. 





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